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UOCRA EN RUTA: PIDEN REACTIVAR LAS REPRESAS

Con Milei, la obra pública se frenó: tres años de represas paradas, 70% menos empleo y familias con hambre.

UOCRA EN RUTA: PIDEN REACTIVAR LAS REPRESAS

Con Milei, la obra pública se frenó: tres años de represas paradas, 70% menos empleo y familias con hambre.

Piedra Buena no es un reclamo aislado: es el mapa del abandono en Santa Cruz

La concentración de la UOCRA en Ruta 3 vuelve a poner sobre la mesa las represas, el empleo y una provincia que espera inversión pública mientras Nación recorta y el gobierno de Claudio Vidal se alinea para no quedar peor.

El puente que explica más que una protesta

El miércoles, trabajadores de la UOCRA se concentraron desde las primeras horas en el puente sobre el río Santa Cruz, en Comandante Luis Piedra Buena. El reclamo fue al Gobierno nacional: falta de empleo, obra pública frenada y liberación de fondos para reactivar las represas.

No es un corte más. Es el mismo pueblo que durante años alimentó de mano de obra a las hidroeléctricas. Hoy esa espera se mide en familias sin laburo.

Según datos del IDARC, el empleo en la construcción en Santa Cruz cayó 40% interanual en el primer semestre de 2026. Desde noviembre de 2023, la actividad perdió más del 70% de sus puestos. Tres años de parálisis no son un dato técnico: son sueldos que no llegan y una generación de oficios que se evapora.

Las represas: obra avanzada, decisión política

Las represas del río Santa Cruz —Jorge Cepernic y Néstor Kirchner— arrastran una detención desde fines de 2023. Tienen avance, costo hundido y un contrato que el Estado no sostuvo en tiempo y forma. También cargan el sello de otra etapa: son un proyecto de la política de Néstor Kirchner.

Eso pesa. En el testimonio de los obreros, reactivarlas aparece como un capricho que Nación no quiere pagar. El gobierno de Javier Milei hizo de la retracción del Estado su bandera: menos obra pública, menos Vialidad, más superávit. En ese esquema, una hidroeléctrica cara, demorada y asociada al kirchnerismo no es prioridad.

El problema es que Santa Cruz no discute un símbolo. Discute energía, empleo y una obra que, terminada, aportaría al sistema. Anuncios de reactivación hubo. En el terreno, la espera sigue.

No es solo Piedra Buena

Si el debate se cierra en las represas, se pierde el cuadro. Santa Cruz necesita inversión en asfalto, en las rutas nacionales 3 y 40, en mantenimiento que el impuesto a los combustibles debería financiar y no termina de llegar. Nación recauda más por ese tributo y ejecuta poco en Vialidad. Las rutas se rompen. La distancia, en esta provincia, no es un paisaje: es un costo.

En la Cuenca Carbonífera el abandono tiene otro nombre. La Bocamina y el complejo de Río Turbio arrastran décadas de anuncios, sobrecostos y una usina de 240 MW inactiva desde diciembre de 2023. YCRT sobrevive con transferencias del Tesoro y genera apenas una fracción de lo que gasta. Ahí también hay gente, sueldos y una obra pensada para dar sentido a la mina que hoy no arranca.

Represas, rutas, carbón, energía: no son expedientes separados. Son la misma pregunta: quién paga la infraestructura de una provincia extensa cuando el Estado nacional decide no construir.

Milei recorta, Vidal se alinea

El gobierno nacional recorta obra pública como política, no como accidente. El de Claudio Vidal no enfrenta ese rumbo de frente. Lo administra. Negocia votos, fondos y concesiones para que la provincia reciba “unos mangos” y el ajuste no termine de aplastarla.

Esa es la trampa. Santa Cruz queda con el pie puesto: si se pelea, se seca el giro; si se alinea, se convalida el achique. El gobernador reclama rutas y represas hacia Buenos Aires, y al mismo tiempo sostiene la gobernabilidad de Milei. El resultado, en Piedra Buena, se ve al amanecer: banderas de la UOCRA, fuego en la banquina y un puente que ya no conecta dos orillas, sino dos abandonos.

La movilización de Piedra Buena debería servir para otra cosa: volver a discutir la inversión pública como necesidad, no como botín ni como capricho. Sin represas, sin asfalto, sin una decisión seria sobre Río Turbio, Santa Cruz no se achica sola. Se va quedando sin trabajo, sin camino y sin margen.

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