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CRISTINA LIBRE: Cámpora volantea otra vez en Río Gallegos

Con un posteo de alcance menor y el mismo libreto de siempre, la agrupación vuelve a las veredas de la capital provincial para sostener que la expresidenta es inocente.

CRISTINA LIBRE: Cámpora volantea otra vez en Río Gallegos

Con un posteo de alcance menor y el mismo libreto de siempre, la agrupación vuelve a las veredas de la capital provincial para sostener que la expresidenta es inocente.

El operativo en la calle

La Cámpora volvió a militar este domingo en Río Gallegos con una consigna ya instalada en su propio universo: “Cristina es inocente y debe estar libre”. La cuenta local de la agrupación publicó fotos de militantes entregando folletos en la vereda, frente a comercios del centro, y cerró con un llamado explícito: sumate a militar.

El material que circula no es un documento nuevo. Es la carta abierta del 29 de julio de 2026, titulada Volveremos a caminar juntos, el texto con el que Cristina Fernández de Kirchner anunció su reclamo ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU

En una de las imágenes aparece una militante hablando con una mujer que lleva a una nena de la mano. En otra, entregan el volante a la salida de un local. En la tercera, una mano muestra el folleto azul con la foto de la expresidenta detrás de un vidrio. La puesta en escena busca cercanía. El contenido busca adhesión.

Poca escala, misma liturgia

El dato de redes recorta el relato. El posteo de @lacamporariogallegos reúne 41 me gusta, 5 reenvíos y 9 compartidos. No hay desborde. Hay un grupo chico sosteniendo una liturgia.

Hasta el hashtag principal sale desprolijo: #CistinaEsInocente. El otro, #cristinalibre, completa el paquete. La agrupación no está abriendo un debate. Está reeditando un eslogan.

Lo que dice el volante y lo que dice el expediente

El relato militante es lineal: hay una dirigente perseguida, una justicia politizada y una deuda democrática que se salda con su libertad. El problema es que el expediente no acompaña esa versión.

En junio de 2025, la Corte Suprema dejó firme la condena de la causa Vialidad: seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta agravada en perjuicio del Estado. Fernández de Kirchner cumple la pena en prisión domiciliaria, en San José 1111, con tobillera electrónica

El capítulo patrimonial también sigue abierto. El decomiso se fijó en torno a los 685.000 millones de pesos. En agosto, el Tribunal Oral Federal 2 avanzó con embargos preventivos, incluido el departamento donde vive.

Por eso la carta que hoy se reparte en Río Gallegos no es solo un texto emotivo. Es el intento de pasar el caso al plano internacional cuando las instancias nacionales ya se agotaron.

Santa Cruz no es un decorado

Vialidad no es un episodio porteño pegado con alfileres a la Patagonia. El núcleo de la causa es esta provincia. Entre 2003 y 2015, el grupo de Lázaro Báez se quedó con cerca del 80% de la obra vial santacruceña. Hubo pagos, prórrogas y tramos que nunca se terminaron. 

En la propia capital quedó una postal concreta de esa lógica. En el barrio El Faro, Kank y Costilla debía pavimentar 100 cuadras y apenas ejecutó el 37%. Se pagó una parte. El barro, en cambio, se quedó. 

Militar “Cristina libre” en Río Gallegos, entonces, no es un gesto abstracto. Es pedir adhesión a una inocencia política en el mismo distrito donde se construyó, se pagó y se abandonó parte de la obra que terminó en condena.

Una consigna para los propios

Santa Cruz ya no está bajo la administración que durante años naturalizó ese esquema. El gobernador Claudio Vidal marca distancia con “tres décadas” de kirchnerismo y reclama terminar lo que otros dejaron a medio hacer. 

En ese escenario, La Cámpora no disputa el poder local. Disputa la memoria del expediente. Puede hacerlo: el derecho a militar no está en discusión. Lo que sí está en discusión es el intento de presentar como persecución lo que tres instancias judiciales —incluido el máximo tribunal— trataron como fraude a la administración pública.

La escena de este domingo es nítida. Una agrupación chica, un volante azul y una consigna que ya no mueve el tablero, pero sigue organizando a los propios. Cristina libre, dicen en la vereda. La condena, mientras tanto, sigue en el domicilio de Constitución.

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